Terapia celular en la enfermedad de Parkinson y los factores que influyen en su éxito.
La enfermedad de Parkinson (EP) afecta hasta el 2% de la población mayor de 65 años, con una mayor incidencia en hombres que en mujeres, pero de similar distribución en todos los grupos étnicos (1-3).
Es un cuadro neurodegenerativo crónico que se caracteriza por la interrupción de la transmisión de dopamina en los ganglios basales debido a la afección de la sustancia nigra, lo que reduce la cantidad de neuronas dopaminérgicas (1-6).
La sustancia nigra es el lugar del cerebro que controla el movimiento, por lo tanto los síntomas son temblor, rigidez, aquinesia, inestabilidad postural, pérdida del balance y de la coordinación (1-3).
Actualmente, el tratamiento se basa en el reemplazo de la sustancia faltante (dopamina) con un fármaco precursor de ella (levodopa). Esto no disminuye la velocidad de pérdida neuronal aunque presenta efectos secundarios, sobre todo a largo plazo, y los pacientes están destinados a tomar la medicación de por vida, lo que hace que estos efectos sean muy frecuentes (2,7).
Por otro lado, las células madre o progenitoras son aquellas células que se caracterizan por ser poco diferenciadas e inmaduras y poseer una capacidad de división manteniendo un estado indiferenciado (8).
Existen tres tipos de células madre según su capacidad de diferenciación (9): Totipotenciales y Pluripotenciales, que son células embrionarias y las células Mutipotenciales, o adultas.
En ciertas condiciones, fisiológicas o experimentales, pueden transformarse en células diferenciadas gracias a un proceso celular específico llamado diferenciación (10).
Se ha demostrado que el cerebro cuenta con sus propias células madre en las regiones subventricular y del hipocampo. Estas son las responsables de la regeneración del tejido de manera fisiológica, por lo que se ha planteado la posibilidad que las células madre extraneurales tuvieran también un efecto en la regeneración neuronal (11-13).
El trasplante celular de diversas fuentes (embrionarias o adultas) ha sido propuesto como terapia para los daños producidos en el sistema nervioso central (SNC), con resultados prometedores en ensayos pre-clínicos y clínicos (14).
Entre estos trasplantes, los autólogos no tienen los problemas éticos del uso de células embrionarias ni los problemas de compatibilidad.
La infusión de células madre autólogas de la médula ósea ha ofrecido resultados alentadores (15-16) y cuenta con el potencial para ayudar a la regeneración de los tejidos mediante un procedimiento mínimamente invasivo y con pocas complicaciones.
Sin embargo, no ha sido posible todavía, pronosticar el éxito que tendrían estos tratamientos con células madre autólogas. Se debe buscar cuales son las características clínicas y demográficas de los pacientes tratados y relacionarlos con su mejoría.
Por lo tanto, en este estudio analítico se identificaron los factores intrínsecos que influyen en la mejoría de pacientes con enfermedad de Parkinson tratados con células madre adultas autólogas provenientes de la médula ósea. Buscando conocer cuáles son los pacientes que se beneficiarían más con este tipo de tratamiento.
